Jota




Desde que me trasladé a vivir a ésta maravillosa comarca siempre miré con deseo a Casa Fumanal, su silueta presidía la entrada en el Sobrarbe desde el Somontano; lo que en ningún momento pensé es que un día, como hoy sucede, caminaríamos juntas cogidas de la mano luchando por sacar hacia adelante a la hija de ambas. Majestuosa y digna siempre, incluso cuando su inmenso esqueleto de piedras, madera y cielo lloraba lluvia y regalaba luz excesiva a su esencia, mantuvo su carácter fuerte; lo hemos hablado todo y nos queda todo por decirlo; le he pedido perdón miles de veces, por vejarla, por destruirla, por maltratarla y es entonces cuando se ríe de mis miedos exhibiendo su mejor sonrisa, la que tan solo muestra a aquellos que ama.

La conocí ajada y comida por el tiempo y antes de meter mis delirios entre sus piedras me dejé envolver de toda su esencia, me dejé acariciar por su hermosura de casa ruda y madura, dejé que expresara sus opiniones y a la vez la preparé para el brutal cambio que nos ha devuelto una casa nueva, una casa joven, una casa diferente a la que las dos nos vamos acostumbrando poco a poco a querer, y que hace unos meses ya, que lleva dándonos a ambas todas las alegrías del mundo y también todas las penas.





El sueño se fue gestando antes de tener ubicación, las palabras que lo iniciaron tenían nombres raros para mi y muy poco literarios, intenté ser profesional porque me esperaba un camino complicado y poco a poco fui creando lo que esas palabras me indicaban "Plan de empresa". Del mismo modo fui empezando a comprender a esos números que todo lo debían hacer posible, aunque he de reconocer que me asustaban y mucho, como me siguen asustando a día de hoy, esos números recibieron el nombre de "Análisis de viabilidad", tuve que familiarizarme con ellos también, al principio casi les cojo manía a los dos vocablos y ahora son guía, índice y presente para mi persona.

Así empecé mi andadura en la ruta extraña y larga que fue el nacimiento de mi empresa que ahora es mi mundo actual, desconocido, nuevo y extraño, en el cual yo también he recibido un nombre que del mismo modo es poco literario y que jamás había pensado tener, "empresaria" aunque de un tiempo a esta parte la gente me denomina "emprendedora", manía rara esta la nuestra de querer poner nombres genéricos a todo, como si fuéramos parecidos siquiera. Esos apelativos aún no los tengo del todo digeridos y dudo que los digiera nunca, por mi naturaleza reticente a los apelativos hacia mi persona y porque me gusta ser Jota; ahora que ya me he acostumbrado a ello, con lo que cuesta encontrarse a uno mismo, va un día y la vida decide cambiarte de nombre. 

Voy a intentar contaros ese enamoramiento casi enfermizo que me unió un día a una casa de tal forma que hemos parido juntas un delirio mío con forma de negocio que ha ido golpeando las vidas de aquellos que se van dejando contagiar por la ilusión de algo que se ha hecho por encima de todo con el corazón - por eso duele a veces - y que espera poder llegar a contagiar a muchos, muchos otros.


La búsqueda de casa por el Sobrarbe

Como iba diciendo, antes de perderme en las palabras, empecé con un Plan de Empresa y un Análisis Financiero de algo que al principio no tenía ni forma, tan solo ideas y unas necesidades económicas gigantescas que debíamos ser capaces de conseguir, una vez cosidos los números a las palabras y ambas cosas a las ideas y con la convicción por parte de todos los que lo íbamos trabajando, de que era posible llevar a cabo el sueño, aceptando el riesgo que no era pequeño y sabiendo que no íbamos a decaer en el empeño, empezó la búsqueda de la casa.

La ubicación la tenía clara desde el principio, sabía que quería fuera el Sobrarbe, ¿porqué?, pues por algo simple, resulta que siendo muy niña una montaña se durmió en mi corazón y en su sueño lo pellizcó sin querer, esa pequeña herida me duele cuando me alejo de estas tierras, que no son las mías ni lo pretendo, porque soy alma errante y no entiendo de posesiones, de patrias ni de nacionalidades, pero como mi corazón sonríe gracias al pellizco, mi esencia de buena y boba samaritana atea me ha llevado a pensar que estaría bien poder regalar pellizcos a otros, de ahí nace el propósito de Casa Fumanal y el mío, nos gusta que sea nuestra hija la Demba quien se duerma un rato en los corazones de aquellos que así lo deseen y de ese modo regalar sensaciones en forma de pellizcos que ni duelen ni molestan ni hacen daño ni nada.


Mi búsqueda duró un año aproximadamente, un año de recorrer casas, dialogar con dueños, hablar de dinero, un año de situaciones varias. Buscaba una casa grande, porque mi delirio así ha sido siempre y a poder ser apartada del núcleo urbano; visité inmobiliarias, hablé con particulares, envié cartas, llamé por teléfono y me armé de valor ante el absurdo cuando aparecía, cuando no se me tomaba en serio, cuando no se me escuchaba:

- mi casa, nena, vale mucho dinero y tú no tienes bastante para pagarla.
- mi casa vale "x" y deseo cobrar la mitad en A y a otra mitad en B.
- mi casa es la mejor de la comarca y prefiero verla en el suelo antes que venderla a una desconocida.
- tendrás que enseñarme el proyecto que vas a realizar en mi casa, debo saber de dónde vas a sacar el dinero para la inversión y entonces empezaré a pensar si te la vendo o no.
- mi casa no tiene precio.
- deseo vender mi casa, pero mi hermano no, si lo deseas puedes comprar mi parte.
- mi casa no está en venta, la has visto en una inmobiliaria pero ha sido mi hijo quien la ha puesto en venta, pero en realidad no está en venta.
- esta mi casa es la más bonita de toda la comarca, la que tiene mejores vistas, la más grande, la mejor para tu negocio, seguro! pero no te la voy a vender.

mi casa,
mi casa,
mi casa,
como a ese extraterrestre plasta oí de muchos humanos lamentos y halagos relacionados con sus posesiones, sin llegar a buen puerto con ninguno de ellos, casas, castillos, pajares, bordas, ruinas ... todo lo visité y todo se transformaba en nada casi de inmediato: no está a la venta, sin servicios, cara, con problemas, engañosa, de dueño desconocido, de dueño imposible ... bien podría haber variado planes y decidir comprar un trozo de tierra y hacer nacer de ella todo el proyecto, pero eso no podía ser porque no podía nacer sin una gran madre, estaba pensado para transformar magia en magia, estaba pensado con la esencia del que desea lo mejor y quizás por ello encontrar la ubicación se convirtió en tarea complicada, porque había decidido echar raíces en tierra dura y para conseguirlo los surcos tenían que ser muy grandes.






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